Cruce ríos, lago y lagunas. Montes, montañas, mares procelosos y arenales infectos, solo para verte, amor. Me pelee con gigantes y endriagos, con piratas de caribe, armados hasta los dientes, con boxeadores y de todos los combates salí airoso, solo para verte un rato, mi vida. Tuve que matar, robar, asaltar, asistí a macabros ritos funerarios con el muerto todavía vivo esperando su turno, pero era para visitarte un rato. Me tire de un tren bala, peligré bajo la rueda de unos camiones inmensos, salte de un avión sin paracaídas, nade junto a los tiburones tigre mas feroces del mundo y luche sin armas con cocodrilos del Nilo, cuyas fauces parten un yunque cual mondadientes, todo mientras corría para tu casa, apurado para no llegar tarde. Los monstruos mas horripilantes me salieron al paso, dragones como el que mató San Jorge y otros que solamente se ven en la tele, en películas de las cuatro de la madrugada y mis pulmones solo gritaban tu nombre, amor. También tuve que desarmar granadas, desactivar campos minados y jugar a la ruleta rusa con unos Talibanes borrachos, tan solo porque quería estar con vos aunque fuera unos instantes. Soporte el frió glacial de la antártica, transpire bajo el sol furioso del Sahara, soporte la humedad de un día de diciembre de Tucumán y cruce la frontera desde México a EE UU perseguido por mil policías federales, sin dejar de pensar ni un solo instante en que al final del camino estarías vos. Y con que me encuentro cuando llego? Que a vos lo único que te importa es el reloj que me regalaste estaba un poco rallado y tenia los zapatos sin lustrar.
Después me preguntaras si te quiero y yo te diré que si... que te quiero mucho.
Que eres un sueño, un sueño que un día jure que duraría para siempre. Ruego al señor de los cielos que así sea.
Amen.
