No sigas preguntándole a la noche, si el final del camino es tan denso y oscuro, tan vació de todo como yo lo imagino.
No escuches, el compás insidioso de mis dudas.
No absorbas, esa inquietud constante que me agobia.
No aceptes el desolado páramo asfixiante, ese paisaje yerto de la muerte, como destino burdo, como puerto temible, ineludible... vericueto insensato de la suerte.
No.interroga a la aurora, pregúntale a ese sol que siempre asoma, después de las tinieblas del ocaso.
Pregúntale a la luz, no me hagas caso, no destruyas el hoy, por al temida cancelación del mañana.
Si el sol renace, retornará la vida, y ese túnel de luz que ya imaginas, será el sendero fiel de la esperanza.
No mires nunca el suelo, camina lento, con la frente alta,
Y atrapa con empeño tu mañana.