Estaba solo, triste, abandonado, tirado en un rincón,
Como un trapo, no hacia nada, solo respiraba, y poco a poco,
la gente lo había olvidado.
Sus días de gloría, eran parte del pasado,
Como los recortes amarillentos, pegados en la pared de su cuarto.
Las canas le daban un aspecto ancestral,
parecía un fantasma del hombre que fue.
Una mañana el sol brilló sobre él, dejando al descubierto, un humano ser,
Era una tarde de septiembre,
cansado de tanto dolor, Gastón decidió:
Que ya no quería mas ser un honbre,
y convivir en una sociedad sin corazón.
Al observar lo que lo rodeaba,
se maravillo con las aves,
tan libres y despojadas de malicia y desamor.
Se subió a un edificio,
el mas alto en la ciudad,
y abriendo su brazoz, al aire se arrojo.
Los que pasaban por el lugar, no podían creer lo que veían, el hombre no se caía,
volaba como un ave de verdad...
De todos los curiosos,
el mejor vestido dio un paso al frente,
Y esbozo una explicación,
del fenómeno causante de la suspensión:
¡No hagan caso a ese sujeto!
lo que hace es una estupidez,
Volar como las aves, para que?.
no es igual a nosotros. ¡Es un loco!
Hombre vil, despreciable,
que tan amargas palabras pronuncio,
se rompió el hechizo, el sueño
y Gastón en un ruido seco,
contra el pavimento se estrello.