Ayer por la noche empecé a planear el día de hoy: como nunca disfrutare el lindo día, me dije; hoy molestare con mensaje de textos a mis mas queridos amigos. Hoy comeré una pizza especial preparada por mi. Hoy le confesare a mi mejor amiga que la amo. Hoy tenderé la cama como corresponde y me quedare haciendo tiempo un rato mas en la cama. También pensé hoy llegare tarde al trabajo. Hoy gastare mas de la cuenta en algo que no me gusta. Hoy jugare a las cartas solo. Hoy también pensaba estrenar mi remera nueva y escuchar un CD de no se que, que me habían regalado.
Pero hoy me desperté demasiado temprano, no tenia sueño. Me aburrí en la cama, así que me cambie y me vine para el trabajo. Llegue mas puntual que de costumbre. No estrene la remera nueva porque no la encontré. No tengo idea donde esta. Además el día estaba nublado, estaba horrible: llovía.
En mi trabajo me percate de que me había olvidado el celular sobre la cama (ahora que me acuerdo tampoco la tendí...), no pude mandar mensajes a mis amigos, ni decirle a mi amiga que la amo: se había de viaje... no sé dónde.

Cuando volví pase por una tienda pensaba comprarme una agenda, una de las cosas que odio: pero me pareció muy cara. Entonces volví a casa, mi mama me había cocinado... así que de hacer pizza ni hablar. Me vino bien, ganas no tenia.
Me duche. Después me dispuse a dormir... me acorde del CD, que me habían regalado para mi cumpleaños. Lo puse para escucharlo. Pero no se escuchaba nada. Era un mp3. Yo no tengo dvd, que mal dije.
Parece que el mundo hoy se hubiese puesto en contra. Bueno, para matar el aburrimiento saque las cartas del cajón de mi mesa de noche... entonces recordé que hay pocos juegos divertidos con cartas para jugar solo...
Me metí bajo las sabanas y me dormí enseguida. Sin planear nada. Porque al final parece que cuando planeas algo... sale todo al revés.