Cruzaste de casualidad mi vereda. Pasaste junto a mí, y el aire se mezcló con tu belleza

De donde saliste?. Hermosa y radiante sonreías cual princesa.

Ya no me recuerdas...ni siquiera me miraste...

Sentí dolor. Impotencia. Bronca.

Ganas de gritar al cielo, lo mucho que me has quitado el sueño.

Decirte que aun habita en mi tu recuerdo. Que te extraño y que te quiero.

Quise hablarte. Pero no pude.

Deje que te vallas. Te observe caminar. No has cambiado.

Aun conservas ese andar pausado, tierno, limpio...

Espero no te hayas olvidado de leer este blog. Se lo mucho que te gustaba.

Por las dudas, te invito que vengas a casa cuando quieras,

Tengo un regalo para ti. Tengo un jardín de rosas,

Para que lo riegues con tu ternura...