Hay una dama que está segura

de que todo lo que reluce es oro

y va a comprar una escalera al cielo.

Cuando llegue allí ella sabe,

si las tiendas están cerradas,

que con una palabra puede conseguir a lo que venía.

Y va a comprar una escalera al cielo.

Hay un letrero en la pared,

pero quiere estar segura,

porque ya se sabe que a veces

las palabras tienen un doble significado.

En un árbol junto al arroyo

hay una pájaro que canta.

A veces nuestros pensamientos son dudosos.

Me hace pensar.

Siento una cierta sensación

cuando miro hacia el oeste

y mi espíritu grita por irse.

En mis pensamientos he visto

anillos de humo entre los árboles

y las voces de los que se quedan mirando.

Me hace pensar.

De verdad, me hace pensar.

Y se murmura que pronto,

si todos llevamos la batuta,

el flautista nos conducirá a la razón.

Y amanecerá un nuevo día

para los que resistan.

Y en los bosques resonarán las risas.

Si hay alboroto en tu cercado

no te inquietes,

sólo es una limpieza a fondo para la reina de mayo.

Sí, hay dos sendas que se pueden seguir,

pero a la larga

aún se está a tiempo de cambiar de camino.

Y eso me hace pensar.

Tienes la cabeza aturdida y no funcionará.

Por si no lo sabías,

el flautista te llama para que te unas a él.

Querida dama, ¿oyes soplar al viento?

¿Y sabías

que tu escalera está en el susurrante viento?

Y mientras serpenteamos por el camino,

nuestras sombras más altas que nuestra alma,

por ahí anda una dama a la que todos conocemos

que irradia luz blanca y quiere enseñar

cómo todo aún se convierte en oro.

Y si escuchas atentamente,

la melodía te llegará al final.

Cuando todo sea uno y uno sea todo.

Ser una roca y no rodar.

Y va a comprar una escalera al cielo.